miércoles, 9 de febrero de 2011

Acusamos recibo



La señora Hudson acaba de subir a nuestras habitaciones el correo del día, con dos entregas para 0ºC. NandoNan se ha puesto hasta nervioso, imaginadlo... NandoNan, que hizo la mili en los Regulares de Melilla y que se ha divorciado dos veces, atacado por un envío postal.

-Es que las primeras veces tienen un no sé qué de misterioso e inefable. El no sé qué de...

-¿De las primeras veces? -completo la frase.

-Eso mismo.

Pues siempre hay una primera, una segunda e incluso una tercera vez para todo en la vida. Hay gente que no cae en la evidencia de que su equipo de fútbol es un petardo hasta que lo ven descendido a primera regional, tras el vigésimo quinto batacazo de la asociación deportiva que tantas tardes de bilis le obsequió. Pero al final se enteran. Tarde, pero se enteran.

Manuel G. no se ha enterado de que en 0ºC Agencia Literaria, los poetas son tan bienvenidos como una inspección de la otra Agencia, la Tributaria. Léete el encabezamiento del blog, amigo nuestro. Por cierto (y el consejo es una excepción que no rompe la regla), el verbo estar no se lleva bien con el concepto soledad, aunque opere en el poema como complemento circunstancial de modo. Lo de "estuve solo... etc", de verdad, queda horrendo. Aplícate. O mejor aún: abandona la poesía e intenta escribir Guerra y Paz. En ocasiones, muchas letras son mejor que ni una puñetera letra puesta donde debería estar (¿sola?).

Xicon. Tu seudónimo suena como a Bob Esponja, pero el libro de relatos que nos envías tiene buena pinta. He echado los dos ojos a Las campanas y, te anticipo, he decidido leer la colección completa, los dieciséis micros que acompañan al primer tañido.

Otra cosa es que seas consciente, más o menos, de cómo funciona el mercadillo del relato, los micros, la ficción súbita y los hiperbreves en España y sus colonias transatlánticas. El gremio se apiña en formaciones blindadas, se repliegan, se enfrascan en espesísimas teorizaciones sobre sí mismos (lo redondo que tienen el ombligo, lo gorda que está su novia, la levedad de lo real innombrado); se publican unos a otros, se reparten los cuatro premios y los cuatro duros que hay en el arcón, se hacen entrevistas unos a otros en sus páginas de Internet, al puro estilo 69... sí, hijo: ese 69 en el que estás pensando. Y para de contar. Los incondicionales del relato, en especial del relato breve, han mimetizado con mucha diligencia y muy poco sentido común lo peor de la fauna poética y lo mejor de las tiendas de los chinos: mucha mercancía y todo barato.

Lo que me recuerda una anécdota relativa al comerciante cantonés afincado en la esquina de la calle donde habitamos NandoNan, un servidor, la señora Hudson y los espectros sin malicia del Imperio Baker. Hace semanas entré en el establecimiento y pregunté si tenían bombillas buenas y baratas. Respuesta:

-No. Buena y barata, no. Buena y cara. Barata y mala.

¿Lo captas, apreciado Xicon? (No recuerdo si ya te he dicho que tu seudónimo es como de discípulo de Arquímedes). Pues eso: espero ilusionado que tus relatos sean dignos de la mejor tienda cantonesa de la ciudad: buenos y caros.

Ya te escribo un mail y te cuento.

Saludos.

Primera vez en la vida que escaneo una bolsa de plástico. La tienda del chino lo merece, sin embargo.

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